El bosque, el lago Ouiatchouan y los jardines de flores que rodean a la Ermita de San Antonio, hacen de ella un sitio sagrado majestuoso, inspirador y propicio para la conexión con uno mismo. Cada año, nuestro horticultor produce en el invernadero todas las plantas y flores que adornarán las camas de flores y los jardines.

La belleza de los árboles, arbustos y flores suscitan en los peregrinos y los visitantes un sentimiento de quietud y de calma. Desde la floración de la primavera hasta la última hoja del otoño, la Ermita de San Antonio está siempre llena de vida.

Los peregrinos y los visitantes pueden obtener cada año flores y plantas provenients del Santuario.

Una visita a nuestros jardines despertará todos sus sentidos!